La trampa de la retórica: Corea del Norte como un “Estado sponsor del terrorismo”

Un artículo de Dr Binoy Kampmark

¿Son útiles tales designaciones? A golpe de pluma estilográfica, un Estado al completo es designado como “terrorista”, o a modo más suave, sponsor del terrorismo, con su nombre dando a parar en listados de supuestos innombrables e inversiones morales. Sombríos grupos y países algo más notables se acurrucan juntos, supuestamente compartiendo dudosa reputación en común bajo una categorización, la de “terrorismo”, aún por aclarar.

Las designaciones de terrorismo son también altamente problemáticas cuando emanan de potencias con la capacidad de atacar a escala global en cuestión de minutos, bajo las órdenes de liderazgos quebrantables que amenazan a otros Estados con una inmolación a base de fuego y azufre si se produjera una serie de circunstancias.

Tales circunstancias de aniquilación apocalíptica han incluso llevado a miembros del Congreso de Estados Unidos a mantener audiencias sobre el alcance del poder de la autoridad presidencial para lanzar armas nucleares, temiendo al actual inquilino de la Casa Blanca.

Que el Estado amenazado sea una defectuosa Corea del Norte no parece importar a un decidido Donald J. Trump, quien hizo un hueco en su agenda hace unas semanas para catalogar a la República Popular de Corea del Norte como sponsor del terrorismo. Tras haber sido retirado de la lista estadounidense de vigilancia de organizaciones terroristas en 2008, Pyongyang se encuentra ahora de nuevo mezclada con otros indeseables.

Los medios estadounidenses se lanzaron a las armas para apoyar la decisión. “Corea del Norte”, señala Kim Hyon-hui sin temor a equívoco, “ha sido siempre una nación terrorista”. [1] Una fama que le precede es el mejor credencial de Hyon-hui para tal observación. Al fin y al cabo, se trata de una antigua agente norcoreana al mando del ataque terrorista a un avión comercial surcoreano en 1987, que resultó con la muerte de las 115 personas a bordo.

Testimonios y juicios morales por parte de espías son cosa tenue. ¿Puede uno aceptar la palabra de una persona entrenada para mentir? Sin embargo, tales aportaciones reciben credenciales propios de tiempos propagandísticos. Gran parte de las acciones de Kim pueden ser producto de su propio tormento, residuos de culpa por haber formado parte del instrumento del régimen. “En mi opinión, se trató de un grave error (el que Estados Unidos retirara a Corea del Norte de la lista de vigilancia de organizaciones terroristas en 2008) sin haber recibido una disculpa formal por parte del régimen de Corea del Norte por el atentado”.

El retrato presentado por la retórica estadounidense es el de un estado norcoreano dedicado a contratar asesinos bien entrenados que deambulan por el planeta realizando el trabajo sucio del liderazgo. “En el caso del atentado contra el avión surcoreano y otras operaciones previas,” añade Kim, “agentes norcoreanos bien entrenados llevaron a cabo ataques terroristas y, de ser apresados, se suicidaban para no tener que revelar que era Corea del Norte quien los orquestaba.” Obviamente, ella demostró ser una excepción.

Esta estrategia de etiquetado es fundamental para conseguir el aislamiento diplomático del país objetvio. Permite a la administración Trump continuar con su programa de sanciones, aun cuando el Secretario de Estado Rex Tillerson admitió que “los resultados prácticos de las mismas pueden ser limitados, pero esperamos que puedan cerrar algunas lagunas”. [2]

Tillerson bien podría estar olvidando algunos efectos fundamentales y muy imprácticos. Usar tal estrategia de etiquetado terrorista crea un doble problema. Condena al sujeto en cuestión – en este caso, Corea del Norte – a una inflexible moral, mientras encasilla a la potencia que etiqueta – Estados Unidos. Las avenidas para el diálogo son bloqueadas, mientras otras potencias, como China, son desalentadas a ofrecer soluciones.

Esta forma de auto-infringida emboscada retórica tiene precedentes históricos para Estados Unidos. Durante la Guerra Civil, la Unión insistió en una rendición incondicional de la Confederación. Esta retórica de rendición incondicional volvería a aparecer durante la Segunda Guerra Mundial, dirigida tanto hacia Alemania como a Japón, tomando conscientemente una estricta posición que restringía toda aproximación diplomática flexible respecto a las fuerzas del Eje.

“Articulada por primera por el Presidente Roosevelt en la Conferencia de Casablanca de 1943”, escribe James W. Hikins, “el slogan se metamorfoseó [sic] para 1945 en un santo y seña político que operaba como obstáculo para los diplomáticos”. [3]

En particular, la posición respecto a Japón pudo alargar la duración del conflicto, dados los temores por parte de los oficiales japoneses de tener que entregar a su Emperador en cualquier acuerdo con Estados Unidos y sus aliados. La inercia que llevó al uso de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki fue propulsada por estas posturas, a pesar del convencimiento de que el país estaba ya arrodillado por la contienda.

“Para Agosto de 1945,” explica Hikins, “el efecto calcinador sobre la capacidad de decisión estadounidense producido por la doctrina imposibilitó un temprano fin de las hostilidades en el Pacífico y resultó en la devastación atómica de dos ciudades japonesas.”

No queda mucho espacio de duda sobre las crueles y desesperadas intenciones del régimen norcoreano. Han llevado a cabo secuestros, asesinatos y provocaciones. Pero etiquetas como “Estado sponsor del terrorismo” sólo se emplean para aislar y distanciar a tales Estados cuando el ímpetu por resolver una crisis debería consistir en traerles de vuelta al calor de la Comunidad Internacional.

Este título de dudoso honor, el de sponsor del terrorismo, difícilmente detendrá ninguna prueba de misiles, ni disuadirá al régimen de intentar blindarse ante cualquier intento de golpe de estado. También hace de las relaciones públicas, una vez que las negociaciones tomen lugar, una opción prácticamente imposible.

Referencias
Artículo original en inglés: https://www.counterpunch.org/2017/11/29/the-rhetorical-trap-north-korea-as-state-sponsor-of-terrorism/
[1] Youngnam, K (2017), ‘Former Spy: US Decision to Return North Korea to Terror Blacklist ‘Good Thing’’, Voice of America, visto el 8 de Enero de 2018, https://www.voanews.com/a/former-north-korean-spy-returning-north-korea-to-terror-blacklist-good-thing/4136229.html
[2] Mason, J y Brunnstrom, D (2017), ‘Trump declares North Korea state sponsor of terrorism, triggers sanctions’, Reuters, visto el 8 de Enero de 2018, https://www.reuters.com/article/us-northkorea-missiles-usa/trump-declares-north-korea-state-sponsor-of-terrorism-triggers-sanctions-idUSKBN1DK223
[3] Hikins, JW (1983), ‘The rethoric of “unconditional surrender” and the decision to drop the atomic bomb’, Quarterly Journal of Speech, vol. 69, Iss 4, 1983

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